Rechazo a las texturas

Rechazo a las texturas

El niño no come

¿Qué sucede cuando pasamos de la leche materna a la alimentación complementaria y topamos con un rechazo a las texturas?

Sin duda una de las mayores preocupaciones de los padres. El rechazo de los alimentos en los niños, sean alimentos nuevos o que antes comían bien y ahora no los quieren ni ver.

En el artículo de los Anales de Pediatría Continuada “Rechazo del alimento en el niño pequeño”  nos señalan:

Junto con la fiebre y la tos constituye uno de los motivos de consulta más frecuentes en la práctica pediátrica.

Es así, cuando llega el momento de la alimentación complementaria y vemos que pasan los meses (independientemente del método que hayamos elegido) y nuestro bebé no quiere comer o de golpe y repente rechaza alimentos.

Las causas pueden ser evolutivas, sin mayor trascendencia. Aunque también existen otros motivos a los cuales debemos prestar más atención.

La Revista Chilena de Pediatría en su artículo “Trastornos alimentarios del lactante y preescolar” señala como el rango de edad habitual entre los 7 y 11 meses, que justo coincide con el inicio y establecimiento de la alimentación complementaria.

En un post anterior me referí a motivos por los cuáles nuestro hijo comía “bien” y después no, pero en este post quiero tratar sobretodo el rechazo a las texturas de los alimentos

Rechazo a las texturas de los alimentos

Causas orgánicas y no orgánicas

Orgánicas

Antes que nada se tendrá que descartar cualquier patología que sea causa del rechazo a las  texturas en el niño.

Entendemos que no se trata solo del niño que por etapas evolutivas normales disminuye su ingesta o rechaza alimentos nuevos.

Hablamos de causas que afectan su desarrollo y crecimiento.

Enfermedades gastrointestinales como el reflujo gastroesofágico es una de las principales, el motivo en sí no es la textura sino el malestar que genera el alimento al ser digerido.

También existen diferentes tipos de disfagias por alteraciones estructurales, como la macroglosia (lengua grande), disfagia faríngea por hipertrofia adenoidea o abscesos retrofaríngeos, etc.

Estas causas se observan en mayor porcentaje al primer contacto con una nueva textura, al cambiar de la consistencia líquida de la leche materna o artificial al triturado.

Rechazo a las texturas

No orgánicas

Actualmente se ha mostrado un aumento en las causa no orgánicas que se consideran multifactoriales (ambientales, conductuales, emocionales), se considera que nuestro estilo de vida actual tiene mucho que ver.

Recordemos que existe alrededor de los 12-15 meses una “anorexia fisiológica” o Anorexia del lactante, donde los niños disminuyen su ingesta porque al no ser su crecimiento tan acelerado como durante el primer año de vida disminuyen sus necesidades alimentarias.

Existe una patología llamada “aversión sensorial”, es un trastorno de la alimentación también conocido como Desorden de la Integración Sensorial.

En este caso los criterios diagnósticos no solo acompañan el rechazo a las texturas, también a olores, sabores, temperaturas.

Puede existir hiperreactividad a estímulos táctiles como rechazo a tocar arena, el césped, la  plastilina, molestias por las etiquetas de la ropa.

Estos son las causas que salen de la norma, que merecen un evaluación por el pediatra pero recordar que para llegar un diagnóstico debe cumplirse con determinados criterios que el médico sabrá valorar.

Transición de texturas de alimentos

De los triturados a los sólidos

Nos topamos con los problemas cuando iniciamos el cambio de texturas en el caso de ofrecer triturados y pasar a una consistencia sólida.

En el artículo antes mencionado de la Revista Chilena de Pediatría, se refieren a que este cambio de texturas puede generar rechazo, debido no solo a la textura, si no a la combinación de sabores en un solo plato.

Refieren que los niños muestran mayor aceptación a los alimentos que se ofrecen de manera individualizada en el plato.

Rechazo a las texturas

Y aquí llegamos una vez más a los beneficios que ofrece el baby led weaning.

En este artículo apuntan que el presentar los alimentos de manera que el niño pueda explorarlos, manipularlos y gestionarlos favorece a la aceptación de mayor variedad de alimentos.

Recordando siempre que la consistencia debe ser blanda y que se gestionen de manera adecuada.

Algunas veces el rechazo a las texturas al pasar de triturados a sólidos puede deberse a una mala cocción de los alimentos, si estos son muy duros, además del riesgo de atragantamiento, el bebé puede cansarse y agobiarse al no poder gestionarlo y por lo tanto rechazar el alimento.

Los bebés alimentados con cuchara pasan de una alimentación pasiva, alimentados por nosotros, a una alimentación activa; por lo tanto necesitan contacto con los alimentos.

Muchas veces nos gana el agobio por temor a que no coma y mantenemos la alimentación a base de triturados perpetuando el problema.

Así que fomentar la alimentación de manera autónoma muestra una vez más grandes beneficios.

Aquí llegamos entonces a los consejos que podemos seguir cuando topamos con rechazo a las texturas que  no son por una causa patológica:

  1. Permitirles experimentar, tocar, jugar.
  2. Si hemos ofrecido triturados y vamos a pasar a los sólidos, podemos ofrecer junto con su triturado algún trozo sólido (consistencia blanda) para que experimenten con él.
  3. Al momento de ofrecer los sólidos, que no estén cansados o con mucha hambre porque si están así no querrán ni intentarlo.
  4. Valorar si el rechazo a las texturas al pasar de la leche materna a los triturados no es debido a que aun tienen el reflejo de extrusión, deben de haberlo perdido como requisito para iniciar al AC y eso es alrededor de los 6 meses.
  5. Ofrecer los alimentos por separados al iniciar la AC para que puedan disfrutar de cada textura, sabor y olor sin mezclas.
  6. Paciencia, infinita paciencia.

Rechazo a las texturas

Recomiendo ampliamente que lean el artículo completo de la Revista Chilena de pediatría, es muy interesante.

Aprovechando el post, les recuerdo que estoy nominada para los Premios Madresfera en la categoría de Gastronomía, me haría inmensamente feliz que me apoyarán a conseguir la hazaña del año pasado que fui finalista.

De antemano, MIL GRACIAS.

17 COMENTARIOS

  1. Qué interesante este post. Personalmente he observado que mi hijo desde hace un tiempo rechaza las texturas más blandas. Por ejemplo, le doy coliflor cocida al vapor, al natural, con un poco de aceite de oliva y pimentón, se la come estupendamente. Preparo con esa misma coliflor un pudding, lo rechaza. Obviamente no es la coliflor lo que no le agrada, tampoco el resto de ingredientes que suele comer sin problema por separado, así que mi conclusión es que se trata de la textura. Lo mismo sucede con otros alimentos como manzanas asadas (enteras las come a bocados), el plátano o aguacate muy maduros… He creado un monstruo del sólido jajaja Un besito!

  2. Yo es que le veo todo ventajas al blw. Y eso que yo no lo hice con mis hijos (por lo menos no fue consciente de que lo hacía en parte). Pero es que me parece que se adaptan a la gran variedad de texturas y sabores que tenemos en nuestra alimentación a la vez. En vez de primero da los sabores y luego a la textura. Así, lógico que muchos niños se nieguen a probar alimentos que antes les encantaban 🙁

  3. Desde luego cada niño responde de una manera. Mí chiquitina está cerca de los tres años y aun hay texturas que rechaza por completo. El paladar es un contínuo aprendizaje

  4. Un post muy interesante y completo.
    He tenido la suerte de que mi hija no rechaza ningún alimento ni textura. Cuando comenzamos la alimentación complementaria a los seis meses, ella ya contaba con ocho dientes. Así que me atreví a introducir los trocitos desde el comienzo.
    Pero conozco casos de bebés que no toleran más que triturado. Compartiré el post con sus madres por si encuentran aquí algunas pautas que les funcionen.

  5. Un post muy interesante! Yo he experimentado con ambos hijos la tolerancia de los alimentos desde los purés con el mayor al blw con el pequeño y al final los dos acaban igual… tropezones los justos… incluso el pequeño de comer bien de todo de bebé al experimentar con el blw ahora hay alimentos que imposible que los coma.

  6. Qué interesante! Gracias por este post tan completo. La verdad que hay mucho desconocimiento sobre este tema y enseguida “tiramos la toalla”

  7. Mi hija que ya tiene 9 año, le cuesta comerse una manzana por ella misma, en cambio si se la doy a cortada y lista para comer se la devora. Por ello creo que comenzar desde bebés es muy importante tal vez aceptaría más fruta, y se la comería encantada. La fruta que si puede comerse sin chistar es el mango porque claro la textura es suave y además está riquísimo. Con mi Terri de 5 años no hay problema lo devora todo los plátanos las mandarinas, fresas, etc.

  8. Me parece muy interesante para las mamás que están en ese proceso. Hay que tener en cuenta qué tipo de factores pueden afectar a nuestros hijos y trabajar para que no rechacen la comida. Tenemos que tener una relación saludable con aquello que comemos para evitar problemas futuros.

  9. Aquí tienes a una con varios post similares a la espalda y un hijo que con 5 años sigue rechazando texturas y alimentos. Es horrible, esto hay que vivirlo para entenderlo, ¿verdad?, y evitar morder cuando otra madre cuyo hijo come bien, te da el secreto definitivo porque claro, ellas lo saben y tu no.
    En fin… paciencia.

  10. Por tu blog estoy dando vueltas leyendo aquí y allá a ver si veo algo de luz porque mi baby es verdad que si la dejas a su aire coge el alimento, lo investiga, lo tira y al segundo trozo igual que le tengo preparado ya se lo mete en la boca peroooooo a veces ni toca los labios el alimento y hace como la que mastica. Al principio me hacía gracia pero es que ya esta apuntobde tener 10 meses y no veo que avance. Paciencia tengo, pero al final, por miedo a la anemia, pollo y lentejas triturados. Porque las croquetas, hamburguesa, bolas …acaban en el suelo
    Ay….
    Un saludo!!!!

    • Recuerda aunque cueste que durante el primer año su alimento principal es la leche, yo entiendo que el tema hierro agobia mucho, si te preocupa coméntalo con el pediatra y si lo ve conveniente que le realice una analítica de control. Mucha paciencia, el principal trabajo ya lo estás haciendo, que es ofrecer. Un saludo.

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