No come chuches

No come chuches

Sabía que llegaría este día

No, mi hijo no come chuches. Javier tiene tres años y no come chuches, no toma refrescos y no es nada fan de los ganchitos o papas.

Cuando inicié la alimentación complementaria de mi hijo mayor tenía claro mis objetivos, además de aplicar el método baby led weaning quería evitar en la medida de lo posible los alimentos superfluos y que nada aportan a su salud.

Entre estos alimentos están las chuches, nunca se las he ofrecido y al principio todo parecía  muy fácil, si salía de la guarde con una bolsa de golosinas que le habían regalado por el cumple de un compañerito, me lo entregaba y no se acordaba más de la bolsa.

Incluso una vez un amiguito le ofreció lacasitos y mi hijo le contestó que él no estaba malo, que no necesitaba pastillas. En la farmacia le han dado piruletas, al prinicipio yo no las aceptaba, con tres años le permitía que decidiera, me pidió una vez que le abriera la piruleta, la probó y no quiso más.

Pero… llegó el día.

Mami, un niño me dijo que soy raro porque no como chuches.

-“A mami no le gusta la manzana, ¿te parezco rara?”

-“No”

-“A papi no le gusta el chocolate, ¿te parece raro?”

-“Un poquito, jijiji”.

Al final mientras charlábamos entendió que así como a él le sorprende que a papá no le guste el chocolate porque a mi hijo sí que le gusta, su compañero de clase seguramente se sorprendió y uso la palabra “raro” para definirlo. Se quedó muy tranquilo.

No como chuches

¿Dónde está el error?

He recibido muchos comentarios sobre la alimentación de mis hijos, sobretodo cuando saben que no comen chuches, ni refrescos y el chocolate Javier lo probó hasta pasados los dos años y lo intentamos mantener a raya.

“Pfff pues ya verás cuando empiece el cole  y los cumples, todo tu esfuerzo al traste”.

“Qué bien, ojalá así siga”.

En ambos tipos de comentario detecto lo  mismo, sensación de que es muy complicado ir contra corriente. Ya no solo por los cumples y fiestas, la televisión, la publicidad se encarga de bombardear a diario el mismo mensaje:

Niño igual a azúcar

Aclaro desde ya que mi reflexión no es sobre la decisión que  libremente, cada madre y padre toma sobre la alimentación de sus hijos, no es crítica de si das o no chuches, chocolates o lo que te plazca.

No va por ahí, aunque bien es cierto, otras veces lo he dicho, no por calmar conciencias diré que es bueno.

No intento ni calmar la mía cuando le he dado chocolate a una hora que sabía no era la mejor o antes de comer cuando sé las consecuencias. Saludable no es y punto.

Mi reflexión es sobre el porqué resulta tan raro que un niño no quiera chuches, que a raíz de unos hábitos alimenticios inculcados en casa, no tenga esa afición, ¿porqué es él quien se siente rechazado?.

No come chuches

Me encantaría y no me he dado a la tarea de hacerlo, pero saber en que momento de la historia se inició esta asociación de infancia y golosinas sería interesante. Tendré que poner a Rubén de Brandstocker a trabajar.

Ya no solo es niño igual a azúcar, es la relación con una infancia “normal” y más aún con una infancia “feliz”.

Por activa y por pasiva se insiste en mejorar la alimentación de los niños, por su salud actual y en su vida adulta. ¿Por qué se presta a burla que alguien decida cuidar su alimentación?, se le tacha de superficial como si lo hiciera solo por su físico, por moda.

No come chuches

¿Una batalla perdida?

Pareciera que lo es, cómo luchar contra un negocio tan poderoso, que ha encontrado un blanco fácil en nuestros hijos y peor aun en nosotros.

Nos llegan al corazón con recuerdos de nuestra infancia, los tiempos felices mientras comíamos golosinas e incluso te hacen creer que si las sigues comiendo es como si no mataras al niño que llevas dentro.

Yo veo a mi hijo feliz, tan niño como cualquier otro, así que para mí queda claro que el consumo de chucherías no determina su infancia y menos aun marca su emotividad.

No come chuches

Insisto que no es crítica a quien lo hace, pero igual nos da que pensar. Quién comenzó a vendernos la idea de que algo claramente no saludable es el estandarte de una infancia maravillosa.

Mi hijo tal vez coma chuches algún día, tal vez no. Lo que estoy segura es que de raro nada tiene.

Ofrecer el regalo de los buenos hábitos a nuestros hijos tampoco no convierte en padres o madres “raros”, así que si has tomado la decisión de evitar ciertos productos en tu casa que no benefician en nada la salud de tu hijo, quédate tranquilo, los frutos se verán el día de mañana.

Creo que las cosas están cambiando, porque si bien es cierto, descubro con más frecuencia el interés de los padres y madres por mejorar la alimentación de sus hijos, lo veo en el cole y en el parque, lo leo en las redes sociales.

¿Quién sabe lo que pueda suceder? Tal vez algún día podamos relacionar:

Niño = saludable

 

 

31 COMENTARIOS

  1. Alguna vez que me he negado a que le dieran chinches al niño la respuesta fue: “deja al niño ser feliz”. Como si su felicidad dependiera solo de si como o no chuches. Me ha encantado. Y me uno a tu deseo de que esa visión cambie.

    • Con esa respuesta me he encontrado varias veces. Es topar con pared, en fin cada uno sabe que es lo mejor para sus hijos. Un abrazo Guapísima.

  2. Desde luego vincular felicidad a azúcar es muy peligroso. Yo reconozco que los míos si comen chuches. Piticli empezó “tarde” y yo era la rara que no le daba gusanitos. Otro tipo de chuches además de por poco saludables no me gustaba porque me daba mucho miedo el atragantamiento (que parece que la gente no piensa en hacer las bolsas de chuches para guarderías llenas de caramelos duros o similar con el riesgo que conlleva). Luego ya empezó con los gusanitos, alguna piruleta (aunque se suele cansar y se la tiro y se acabó) y el chocolate, eso le pierde. Con Pitufona ha sido más difícil de controlar, porque todo lo que ve al hermano lo quiere. Así que la solución dado que no es nada saludable es ninguno de los dos salvo excepciones ( alguna el finde, algún cumple).

    • Es que ese es el tema, no tanto el sí les das o no, es el porqué, desde cuándo vinculamos la infancia con el dulce. Es interesante saber el origen del caos jajajaja. un abrazo amiga

  3. Maravilloso. Mis hijos no comían, nunca. A los cuatro o cinco comenzaron, y la mayoría de culpa vino de los cumples y de la propia familia que les compraba. Sucumbieron, si bien es cierto que no piden. Comen si hay, sino ni piensan en ello. De hecho a veces se olvidan de la bolsa y la acabo tirando. Es muy complicado todo este camino.

    • Ufff si que lo es, crear buenos hábitos con todo el mundo ofreciendo lo contrario es complicadísimo. Un abrazo maestra Jedi.

  4. Mi hijo mayor es exactamente igual, las chucherías que trae cuando hay algún cumpleaños las termino tirando porque salvo un chupachups que le haga ilusión dar unas lametadas y del que se cansa enseguida, del resto se olvida. El chocolate es su única perdición y le permito muy de vez en cuando tomarlas, pero siempre me pregunta antes de comer una chuchería. Es difícil que les queramos enseñar una alimentación saludable si luego a cualquier sitio que vas le ciegan con dulces.

    • Javier también es amor por el chocolate pero creo que tiene claro que no es para todos los días y creo que eso lo hace que lo disfrute más cuando lo come.

  5. Mi hija mayor tiene 15 años y apenas come chuches. De pequeña no comía, a mí nunca me han gustado mucho por lo que en casa no las hemos comprado tampoco, aunque reconozco que a las dos nos gusta mucho el chocolate, y las pipas de girasol. Pero vamos, que empezó hace un par de años a comer alguna chuche y lo hace muy esporádicamente, y sí, también la han tratado de rara, pero nunca le ha afectado. Tampoco ha bebido nada que no fuera agua hasta hace un par de años, que quiso probar la fanta y el Sunny, pero lo bebe también esporádicamente, y se cansa enseguida. Yo no puedo comprender que haya prisa por dar bebidas azucaradas o chuches a los niños, no te digo ya coca cola, que encima tiene cafeína…el peque de 29 meses ya ha probado el chocolate, era inevitable teniendo a su hermana mayor que lo come, pero intento controlarlo también, y con las chuches haré lo mismo que con la mayor. No estás sola!! Un abrazo!

    • Oye pues genial porque ya a su edad tiene unos hábitos que se quedarán con ella para toda la vida. Espero alcanzar ese objetivo con mis niños.

  6. Por fin un hueco para leerte. Que grande Itzel… Cuanto me gustas, cuanto te sigo, cuanto te admiro, cuanto te todo. Ojalá de verdad no sea una utopía y algún día abramos los ojos. Un beso enorme y vas a mi mejor post de la semana!

  7. buenas guapiiiiiiiisima
    pues a mis peques solo le gustan los gusanitos y dar un par de lametazos algún chupa chups o piruleta y nada mas.
    Cuando vamos algún cumpleaños y le dan la famosa bolsa de chuches, ellos la cogen porque si pero no comen nada de ahí y se quedan estrañados.
    Así que no se sienta mal. Cada niño es un mundo…

    • Pues sí cada niño es distinto, por mi mejor que tenga buenos hábitos en su alimentación, eso se verá reflejado en su salud. Un abrazo

  8. Yo intento en lo posible de evitarles chuches, ya les he dicho que no son saludables, sobretodo por que el mes pasado (diciembre) les daban chuches a diestra y siniestra, casi todos los días regresaban con chuches y ya estaban saturados, tanto que ni importancia les daban habrian y yo cada tarde cuando no estaban, andaba tirando unos cuantos, y asi, si no los ven no los piden y se olvidan, porque no de ninguna manera quiero chuches en casa.

    • Es que suele ser así, si no lo ven no lo piden y es que obvio hasta ellos se saturan de tanto dulce. Gracias por comentar

  9. Llegará el día en que dejen de ser los raros. Lo raro será que tomen tantas chucherías que sólo aportan azúcar a su dieta. Pero queda camino por recorrer porque todavía, los que nos rodean, lo tienen muy interiorizado y en cuanto una se descuida… zassss, chuche que les dan.

    • Es que justo eso, debería ser lo contrario, lo raro sería dar algo que daña la salud, pero bueno poco a poco espero vaya cambiando.

  10. El mío es otro raro, pero en mi caso no ha sido porque lo haya decidido yo, es que tenemos la suerte de que no le gustan jaja. Le gusta el chocolate, pero no le gustan caramelos, ni chicles, ni piruletas…ni los postres que no sean yogures. A la gente le extraña pero que voy a hacer, si a mi también jaja.

    • Eso es mejor aún pero justo es eso, la opción de dejarlos decidir pero al final será por hábitos que en casa le has inculcado, incluso sin darte cuenta o no a propósito.

  11. Los míos tampoco son de chuches. No se las tenemos restringidas ni mucho menos, pero no las consumen habitualmente. El tema galletas, bizcochos (caseros) y helados ya es otro cantar… Pero sí, es triste que desde tan pequeños se encuentren con etiquetas y prejuicios.

  12. La verdad es que lo que dices es la realidad de la sociedad actual y ojalá cambie esta tendencia. Yo ya sabe que no soy de prohibición total porque pienso que en este caso no se hace más que potenciar el interés del niño porque al final los ven y conviven con ellos y les llega estímulos por todos lados, por eso yo de vez en cuando les dejo comer

  13. Ay, cuantas veces he oído eso de “pobre, no van a comer chuches” está demasiado asociado a los eventos y a la felicidad, y es verdad que al empezar el cole a mi hija no le gustaban nada, las piruletas que le regalaban (que encima dan en todas partes) les daba un par de chupadas y las dejaba asqueda… Al final pero el gusto se va acostumbrando a la mierda del dulce, a base de postres malos que les dan en el cole (yogur azucarado vamos) y los pasteles que traen cada dos por tres para clebrar cumpleaños… ahora es adicta al chocolate 🙁

    • Montones!! Pero es ese el problema la asociación que hemos hecho de infancia feliz y chuches. Muy raro todo eso jajajaj pero algún día esperemos no tarde cambiará

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here