Pedir ayuda no es malo

Aprender a pedir ayuda no es malo

Es necesario

Pedir ayuda no es malo, pero ¿porqué nos cuesta tanto?

La reflexión viene a raíz de algo que puede parecer muy absurdo.

Mi hijo Javier está en primero de infantil, dentro de su evaluación trimestral incluye el “saber ponerse y quitarse solo la chaqueta”.

Un día le pusimos una chaqueta de estas con elástico en las muñecas (las odio), nos la habían regalado y como familia numerosa no podemos desaprovechar. Ponérsela ya su padre o yo era complicado y por lo tanto para él lo era aun más.

Una mañana llegamos al cole, entró y mi marido le dijo:

Acuérdate que tienes que quitarte la chaqueta tú solito

Imposible, el elástico del demonio no le dejaba. Observé un rato desde la ventana y lo veía intentarlo mil veces pero la maldita chaqueta no cooperaba, se acercó a su monitora y le pidió ayuda, ella sin rechistar ni un segundo le ayudó.

Cuando volvíamos a casa, mi marido y yo hablábamos que teníamos que practicar más con él en casa para que no tuviera que pedir ayuda.

De ahí, clásico de  mí, le empecé a dar vueltas a la cabeza.

¿Porqué pensamos que pedir ayuda es malo?

Pedir ayuda es necesario

Necesitamos unos de otros

Soy una persona que me cuesta una barbaridad pedir ayuda, más aún cuando me convertí en madre.

Sentía que al pedir ayuda admitía que no era capaz de criar a mis hijos, que no tenía lo que se necesitaba para ser madre.

Sé que no soy la única que ha sentido lo mismo. Porque además no ayudan los comentarios malvados cuando lanzas una queja al aire y te sueltan:

Uy estas mujeres de ahora no aguantan nada

Las mamás de ahora se quejan de todo

Como si pedir ayuda fuera malo, como si quejarme cuando no podía más, cuando el sueño era brutal, cuando las grietas en los pezones me hacían ver las estrellas, solo fuera muestra de mi debilidad.

Tengo a mi familia lejos, mi madre estuvo a mi lado el primer mes de vida de Javier y los tres primeros de los mellizos pero aún así, sobretodo con Javier, cuando me decía que me fuera a dormir y que ella se quedaba con el bebé, me negaba aun estando derrotada.

Mi marido tuvo mucho que ver con mi cambio. Me ayudó a ver que no podía sola, que tenía que confiar en él y en los demás; que no era débil por pedir ayuda, que no era menos madre por sentirme agotada o superada.

Mis suegros son amor y si no fuera por ellos y mi cuñado estaría al borde del  manicomio. La gran mayoría de las tardes, sobretodo si mi marido está trabajando, vienen a casa a ayudarme para los baños y las cenas.

Yo preparo las cenas y los ducho, pero con el simple hecho de jugar con ellos mientras yo hago otras cosas me da la vida. Desde este post darles GRACIAS INFINITAS.

No podemos solos

A pedir ayuda también se aprende

Desde niños nos guían para volvernos seres independientes, capaces de hacer las cosas por nosotros mismos.

Sin querer, porque es así, creemos que si nuestros hijos son capaces de hacer todo por sí solos los convertiremos en mejores personas, en adultos valientes.

Ojo, no hablo que todo lo hagamos por ellos porque está claro que es parte del aprendizaje también el que intenten hacer las cosas, que consigan sus objetivos.

Topamos algunas veces con pequeños que ante un reto que no pueden superar, antes de pedir ayuda se frustran por intentar e intentar sin conseguir el resultado que buscan.

Pedir ayuda no es malo

Algunos incluso les da vergüenza pedir ayuda por el que dirán los compañeritos o amigos que sí pueden.

¿No sería más sano hacer ver a nuestros hijos que vivimos en una sociedad y como tal nos necesitamos unos a otros?.

Enseñarles que pedir ayuda no es malo, es parte de trabajar en equipo, de reconocer nuestras limitaciones y no por ello quiere decir que no podamos conseguir nuestros objetivos.

Incluso pidiendo ayuda puede ser lo que nos muestre otro camino para conseguirlos.

Cuando pedimos ayuda nos relajamos y de esa manera vemos todo distinto, podemos aprender de nuestros errores y quizá la siguiente vez que lo intentemos será más fácil.

Pedir ayuda no es malo, es necesario; porque todos necesitamos de todos, porque necesitamos esos 5 minutos, ese descanso, esa compañía, ese cariño.

A la mañana siguiente en el cole le dije a mi hijo:

Si necesitas ayuda, PÍDELA.

Cuando estés listo podrás hacerlo tú mismo.

Espero de corazón que enseñarles a mis hijos que pedir ayuda no es malo, los acerque más a nosotros, que consigamos esa red de confianza como familia.

Pedir ayuda no es malo

Que el día que se sientan perdidos, no teman acercarse a nosotros porque podamos pensar que no pueden o que han fracasado. Quiero que sientan que no están solos, que pueden intentar lo que se propongan por sí mismos pero si un día el cansancio los vence, en los brazos de su madre y su padre encontrarán alivio.

Y tú, mamá o papá, ¿te has sentido mal por pedir ayuda?

 

 

14 COMENTARIOS

  1. ¡Hola!
    Yo me he sentido muy, muy mal cuando, después de un tiempo sin querer pedir ayuda, he llegado al mismo punto que tú, a ser consciente de que yo también la necesito, y cuando la he pedido a quienes me decían que la necesitaba, no la he obtenido, me han dado largas… Pero de todo se aprende, y con esto he aprendido en quién confiar.
    A los peques de casa les intentamos enseñar que pedir ayuda está bien, es bueno y necesario. Cuando se frustran intentando algo, les preguntamos si necesitan ayuda y les recordamos que la pueden pedir siempre que crean necesitarla.
    Un abrazo 😘

  2. Nos hemos vuelto cada vez una sociedad más individualizada y egoísta, pedir ayuda lo achacamos a ser débiles, y nos puede el orgullo. Hay que pedir ayuda, y hay que dejarse ayudar!
    Muy buena reflexión, un abrazo

  3. Yo es algo que he intentado inculcar, que intente hacer lo que quiera y que si no puede que pida ayuda, pero que la pida porque a veces esperamos que llegue y no es así.
    Respecto a nosotros es algo que siempre he dicho (y que comento en el libro (spam XD)) que tenemos que aprovechar cualquier ayuda sobretodo en los primeros días/meses de ser papás que nadie nos va a poner una medalla por dar más de lo que podemos.

  4. Itzel.. lindo post! Me haces reflexionar al respecto de muchas cosas.. yo al igual que tu estoy lejos de los míos y me he acostumbrado a no pedir ayuda y más aún cuando me convertí en madre, quisiera ser la super numeraria y llegar a todo. A veces humanamente no puedo, pero si que le he inculcado a mi hija siempre que a ella algo le cueste, antes de enfadarse.. que pida ayuda!.

  5. Sin duda es necesario pedir ayuda, pero creo que cada vez nos cuesta más, somos más egoístas y por eso pensamos que el resto no nos brindará su ayuda o pensaran mal por pedirla… yo si que pido ayuda pero reconozco que me cuesta, a veces siento que me aprovecho de los demás, no sé porque… me ha gustado mucho tu Post.

  6. Pues te doy la razón, a mi también me cuesta muchísimo pedir ayuda y siempre quiero abarcar todo sola con las consecuencias que conlleva. Ay, pobrete, me lo imagino peleando con la chaqueta cuando en realidad pedir ayuda es algo que también deberíamos enseñarles para evitar frustraciones.

  7. Yo pido ayuda constantemente, nadie nace enseñado y creo que así es como se aprende. Con el peque, otro tanto, no me enfado si me pide ayuda porque de hecho me gusta que me la pida.
    Me ha gustado mucho el post, claro que pedir ayuda no es malo, y muchos adultos deberían aprenderlo.

  8. Creo que se debe a la “tradición” de esta sociedad. Debemos ser autosuficientes, y cuanto antes mejor. Y eso nos hace obviar que hay quien te puede prestar ayuda de buena gana, que no eres peor por no poder con todo… Gran post

  9. Qué bonito escribes amiga y qué bien te expresas es un lujo leerte!!! Me parece maravilloso como planteas este post, efectivamente creo que ponemos “el malo” de pedir ayuda por el hecho de que intentamos hacer a nuestros hijos lo más autónomos posibles pero tienes razón en que no debemos transmitirle ese sentido peyorativo y ayudarles a verlo como que la ayuda no resta autonomía y en determinadas situaciones seguro les dará Mayor seguridad ☺️

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