Mamá déjanos entrar

Buscaba un refugio

Solo por cinco minutos

Uno de esos días, uno de esos días que no puedes más y al otro lado de la puerta escucho un “mamá déjanos entrar”.

Saturada, agotada, frustrada de intentar llegar a todo y no conseguirlo, necestitaba respirar, más bien necesitaba llorar.

Me metí en el baño y cerré la puerta, al instante mis hijos corrieron hacia ella y llamaban constantemente:

“Mamá déjanos entrar”

Lo siento mis niños, pero ahora no. Necesito 5 minutos, solo 5 minutos. Esta puerta es por un momento mi escudo, mi refugio.

Prometo que abriré en seguida, acabaré de limpiar la leche que han tirado, repararé el muñeco que han roto y por el que empezó la batalla, volveré con una sonrisa y jugaremos a construir un barco con los cojínes del sofá, pero ahora no.

Mamá déjame entrar

Necesito dejar escapar tanta rabia de no ser suficiente, arrancarme la idea de intentar ser perfecta. Que cada lágrima sane la soledad que hoy siento.

¿Irónico verdad? hablo de soledad cuando la he buscado al encerrarme en el baño.

Creo que muchas madres y padres hemos experimentado esta soledad, no la física, porque aun rodeados de gente, el sentimiento de no ser comprendido, de no sentirte seguro de tus pasos es como si te encontrarás en un desierto.

La madre que durante la lactancia pasa noches enteras en vela y días que no terminan y que ante su queja en voz alta recibe un “lo haces porque quieres”, “deja ya de darle la teta y de sufrir”. Se siente sola.

El padre que solicita una reducción de jornada para poder conciliar, para disfrutar de sus hijos y los compañeros de trabajo que lo tachan de holgazán. Se siente solo.

Los padres que acuden en busca de ayuda al pediatra y salen aun con más dudas, con la sensación de estar haciendo todo mal después de que este médico les ha reñido e infantilizado. Se sienten solos.

No es por falta de amor

Es justo por lo mucho que los amo

Entonces llega ese día, ese día de poner una puerta de por medio.

El mundo nos juzga como padres, pero somos nosotros mismos los jueces más severos hacia nuestros actos.

Siguen llamando a la puerta.

“Mamá déjanos entrar”

Salgo ya mis niños, mamá está recuperando las fuerzas, está recordándose que a pesar de los malos ratos, hay buenos tiempos.

Recordando que todo pasa y lo hace de prisa, que estos días de llantos y constante reclamo de mi prescencia, un día se esfumarán; que tal vez un día sea yo la que tenga que buscarlos para saber cómo están, para decirles “te amo” porque su vida adulta los tendrá  muy ocupados para llamar a su madre.

Un día ya no seré indispensable, ya no seré la más lista, la más graciosa, la que asusté monstruos de debajo de sus camas.

Mamá déjanos entrar

Por eso necesito de esta puerta que por ahora nos separa, para recordar.

Dudo si secarme las lágrimas y aparentar que todo está bien, que no noten en mi cara la tristeza y la rabia, pero a la vez quiero que vean a mamá tal y como es.

Quiero que sepan que los amo y que mis lágrimas no son falta de fortaleza, que aun el árbol más grande y fuerte deja caer sus hojas durante algunos días.

Cojo un poco de agua entre mis manos y me limpio la cara, me miro al espejo, inspiro profundamente y exhalo, mamá ya va a salir.

Abro la puerta y los encuentro al pie de la misma.

“Mami ¿por qué has tardado tanto en salir?”

El tiempo es tan relativo para ustedes, Navidad está a la vuelta de la esquina pero cinco minutos son una eternidad.

“Mami ¿quieres jugar?”

Claro que sí mis niños y un abrazo y muchos besos me vendrían fenomenal.

Me rodean a la vez y donde hubo lágrimas, ahora solo hay besos que sanan mis heridas.

Mamá déjanos entrar

 

 

18 COMENTARIOS

    • Así es, sé que muchas y muchos vivimos momentos como estos, me apetecía mucho sacarlo de mi organismo. Es como que al leerlo lo viera desde fuera y me ayuda a superar días así. Un abrazo

  1. Ay, Itzel… No podría estar mejor expresado. Yo creo que lo digamos o no, todas nos sentimos así alguna vez (o muchas). Yo me he encerrado en el baño, me he enrabietado y luego me he sentido la más culpable del mundo… Pero es que, como tú dices, intentamos llegar a todo y ser la mejor mamá del mundo para ellos… Y a veces no podemos. Simplemente es eso, cinco minutos. Un abrazo enorme

    • Sí Preciosa, queremos abarcarlo todo pero al final necesitamos 5 minutos para reponernos y seguir adelante. Un besazo

  2. En serio que ese rimmel también es a prueba de agua y lágrimas? 😱

    Sí, bonica, yo también he tenido esos momentos… Pero tengo que aprender a sobrellevar los porque el escuchar a los niños a través de la puerta me provoca más estrés aún…

    • Jajajajajjaja ya, si no da para encerrarse una hora pero de vez en cuando viene bien tomarse un tiempo libre más allá del baño jajajaja

    • Muchas gracias, creo que todas y todos compartimos esa sensación de agobio y necesitamos parar aunque sólo Sean 5 minutos. Un abrazo

  3. Me has hecho llorar! Creo que todos, madres y padres, nos hemos sentido justamente así. Queriendo huir, aunque tampoco del todo. Que deseas tener un botón de reset, volver a encenderte fresca y con el contador a cero.
    Un abrazo, en especial en esos 5 minutos.

    • Si no es un sentimiento fuera de lo habitual, muchos lo vivimos, sino es que todos pero sacarlo me ha venido de maravilla. Habrá más días como ese pero poder compartirlo me recuerda que no estoy sola. Un besazo

  4. Tan real,….. y necesarios hacer estos altos en el camino. Respirar, recordar el porque y el amor que nos motiva…así estemos abarrotados, así las baterías estén en rojo… esos 5 min dan el shoot para continuar.

    • Así es, más que maldecir nuestra suerte es reflexionar sobre la buena suerte de tener a nuestros hijos, cuanto los amamos y las Alegrías que nos dan. Besos

    • No es por menos amor como bien dices, es todo lo contrario, un parón para valorar, para reflexionar. Un abrazo Preciosa

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